EL DIA QUE LAS AVES ATACARON A NUEVA YORK


Por Ramon Sánchez

Allá en la distancia se ven volando dos aves,

sigilosas se entrecruzan y  parece que se van perdiendo en la distancia; en realidad se preparan para adentrarse en un mundo sin forma, ruidoso y extraño .

De pronto...

Las veo... las veo como se van acercando,

Escucho el ronroneo  de sus motores,

de pronto de su boca maldita empieza a salir una horripilante lengua de fuego,

entonces...

mi  voz comienza a vibrar, se quebranta,

el habla no me sale,

y la angustia se va metiendo entre mi rostro como un puñal largo y afilado.

A mi lado oigo gritos,

y oigo las aves como aúllan con aquel ronquido infamante

ante mis ojos veo ante como se va desplomando el World Center,

y veo como caen los metales retorcidos,

y veo gente que huye despavoridas ,

y veo gente que tropieza para no levantarse mas,

y veo gente que muere destrozada,

y yo con mis miradas congeladas ni siquiera saco tiempo para tenderle una sola de mis manos.

A poco veo en mi reloj veo como avanzan las horas,

y ese días se va volviendo arisco y largos,

tan largos que hasta creo que ya se asemeja a una hoguera encendida,

y después de tanto ver cosas que no quiero recordar siento que ya estoy perdiendo la esperanza.

Pero otra vez escucho el mismo ronroneo, volteo mi cabeza y allí esta esta ella arrojando fuego por su boca,

e ahí que caigo sin sentido,

y al rato cuando empiezo a despertar

veo como en los altos de Manhattan blanquean

las riberas del rio Hudson,

lentamente me incorporo...

despacito abro mis ojos,

y asombrado veo como un chorro de humo ennegrecido se pasea libremente

Entre el miedo y la migra.

Y en las calles;

En esas anchurosas avenidas de Queen, de Brooklyn y New Jersey,

Y debajo del duro hierro de Manhattan y del Bronx solo se escucha el insistente ulular de las sirenas,

y yo,  estaba allí observando con mi alma alicaída lo que sucedía, de pronto.... me lleno de entusiasmo,

de mi garganta sale un grito, es un grito de alegría por que aun vivo, estoy vivo, estoy vivo señor grito una y otra vez,

e ahí que me doy cuenta que New York aun existe,

Y yo que pensaba que de él tan solo quedaba un hálito de vida.

Al rato vuelvo los ojos, 

y presiento que allá en la lontananza hay algo que me mira,

siento pánico, sin embargo,

tras de mí siento como un leve suspirar

casi temblando volteo de nuevo,

y descubro que allá en Stated Island aun queda un poco de libertad.

La veo atenta, vigilante como un águila en acecho,

pero presiento que aquella estatua con figura de mujer sufre,

presiento quiere llorar con lagrima, pero no puedes,

siento compasión por ella,

porque también yo conozco el sufrir,

entonces me doy cuenta que estoy solo,

solo agonizando en mi lecho

pero no puedo hacer nada,

no puedo señor,

no puedo porque tan solo soy un inmigrante que apenas acaba de llegar.

Asi recuerdo aquel 11 de septiembre del 2001


Dedicado a los hombres y mujeres que aquel martes mañanero perdieron sus vidas.



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