Por qué NO debes tomar alcohol después de la vacuna contra el COVID-19

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Las vacunas de COVID trabajan directamente con el sistema inmunitario del organismo para entrenarlo de manera que pueda combatir la infección y los síntomas graves de la enfermedad causada por el virus SARS-CoV-2; pero el consumo de bebidas alcohólicas puede alterar esta tarea conjunta, así que los expertos sugieren no tomar alcohol después de la vacuna contra el COVID-19, y tampoco antes de la aplicación.

¿Por qué no tomar alcohol ni antes ni después de la vacuna de COVID?

La profesora Sheena Cruickshank, inmunóloga de la Universidad de Manchester, explicó para el documental de la BBC The Truth About Boosting Your Immune System (La verdad sobre cómo mejorar tu sistema inmunológico) que es necesario “tener tu sistema inmunológico funcionando al máximo para tener una buena respuesta a la vacuna, así que si bebes la noche anterior o poco después, no te ayudará”.

Y es que como parte del mismo programa, el doctor Ronk Ikharia, especialista en emergencias, realizó un experimento en el que tomó muestras de sangre de personas que bebieron tres vasos de un vino espumoso, antes y después de consumir la bebida. El resultado es que dicha cantidad de alcohol fue suficiente para reducir a la mitad los niveles de linfocitos blancos presentes en las muestras. Esto implica que tomar alcohol redujo la capacidad del sistema inmunológico para combatir virus y otros patógenos, pues justo esa es la tarea de los linfocitos blancos.

Sin embargo, se desconoce a ciencia cierta cuánto tiempo dura el efecto del alcohol en el sistema inmune. “Como se sabe que el alcohol suprime la respuesta inmunitaria, la opción más segura sería no beber durante unos días antes y después de que se haya administrado la vacuna, aunque necesitamos más investigación para poder informarnos sobre el período de tiempo exacto requerido”, le dijo el doctor Tony Rao, investigador en demencia y alcohol del King’s College London al Huffington Post.

La inmunóloga Jenna Macciochi explica en su libro Immunity: The Science Of Staying Well, que “la ingesta excesiva de alcohol también puede afectar los órganos que regulan la inmunidad, como el hígado, que produce proteínas antibacterianas que protegen contra las enfermedades, y las células madre de la médula ósea, que producen nuevas células inmunitarias”.

Desde diciembre de 2020, los científicos rusos advirtieron sobre la necesidad de abstenerse de bebidas alcohólicas para maximizar la eficacia de su vacuna Sputnik V. De hecho, la funcionaria de salud rusa Anna Popova advirtió a la población que debería dejar de tomar alcohol al menos dos semanas antes de recibir la primera dosis de la vacuna, y al menos 42 días después para darle oportunidad al medicamento de desarrollar su efectividad total. Un ruso consume, en promedio, 15 litros de alcohol al año.

Además, beber alcohol puede tener otros efectos adversos en la salud, como dañar el cerebro independientemente de la cantidad y el tipo de alcohol que se bebe.

Y aunque no existe evidencia científica de que abstenerse de tomar alcohol antes o después de la vacuna de COVID mejore la eficacia del fármaco, quizá sea buena idea escuchar la voz de los expertos.

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