Alonzo Perry noqueó a chófer de carro público, lo multan con $5.00


POR BIENVENIDO ROJAS
Alonzo Perry hizo historia en la pelota de La Normal, con los Tigres del Licey, y con su jonrón a Enrique Reynoso, en la serie final de 1951 ante los Leones del Escogido, alcanzó el grado de Su Majestad, El Príncipe Azul.
El primer incidente fuera del terreno sucedió el 14 de agosto de 1952, fue condenado al pago de una multa de RD$5.00 por golpear al chófer de carro público Juan Guerrero, en la avenida José Trujillo Valdez.
La reseña del periódico El Caribe del 18 de agosto de 1952 en la página 10, dice que “Alonzo Perry la medianoche del 3 de agosto de 1952, actuó en defensa propia pues al conducir su carro placa X14201 que fue chocado por el carro placa 2346 guiado por el señor Juan Guerrero Romero, de 52 años, residente en la Avenida Proyecto del sector Farías”.
De acuerdo a Perry y según El Caribe “al recibir el golpe se dio cuenta que su carro había sido abollado por lo que le reclamó al señor Guerrero y éste en cambio corrió hacia el baúl de su vehículo de dónde sacó un hierro y le fue encima, por lo que él tuvo que defenderse con sus puños”.
El chófer Guerrero alegó: “En ningún momento saqué un hierro”.
El representante del Ministerio Público, primer teniente doctor Esprocenda Hernández solicitó que Alonzo Perry fuese condenado al pago de cinco pesos de multa petición que fue acogida por el juez doctor René Moscoso Cordero.
Otro incidente: Antes de la inauguración del torneo de 1955-56, Alonzo Perry transitaba en un Studebaker azul por la calle José Dolores Alfonseca, hoy 30 de Marzo, y en la esquina del hotel Europa, kilómetro 0, Perry tuvo un problema cuando el agente policíal que dirigía el poco movimimiento vehicular, lo mandó a parar el 17 de octubre, y Perry no hizo el menor de los casos.
El ídolo del Licey fue detenido y juzgado el 18, siendo multado con RD$5.75 por conducir en estado de embriaguez. Los ejecutivos del Licey, encabezados por su presidente Ignacio Guerra, lograron la libertad de Perry.
Saliendo del juzgado Perry declaró: "Soy un ciudadano respetuoso, pero no vi la señal de pare".
Minutos depués de ser liberado, Su Majestad salió a entrenarse, cientos de seguidores lo aplaudieron cuando se paró en la caja de bateo del estadio de la Universidad de Santo Domingo, donde ofreció un concierto de líneas y en varias ocasiones sacó la bola del parque, y en otras la colocó sobre unas matas de mango entre left-center.

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