TIERRA

TIERRA

Tu que estás en mi sangre como un ave que nunca
se termina de ahogar.

No siempre tú cabes en la pobre presencia de las cosas.
Nadador de mis venas, relojero sin tiempo
que en mi pecho golpeas.

Hace ya muchos años,
vendedores de agua sobre burros dormidos
madrugaban contigo por la calle entre sueños,
despertabas errante cantando como cuando trasnochas
en la guitarra inútil como el cielo.

Y hace hoy mucho tiempo, yo decía:
Los hombres no comprenden
que por ser malos...
no comprenden...

Son los mismos que un día se me quedaron claros
porque yo los lavaba con preguntas de niño.

Y sin embargo, oh, mano,
por ti soy ya como los otros hombres.
Siento como me empujas
sobre la larga herida de la calle.

Es pequeña tu vida mano humana que tienes
una peseta frente a las estrellas...

Ahora comprendes que te pesan los tiempos,
América te espera como carne de boda.
Pero, ya ves, aquello me crece ya hacia dentro.

Déjame que te ponga mi frente entre tus dedos.
Tú que eres siempre, mano: tierra suelta del hombre.
Déjame con tu herida,
que la sangre que sufre siempre es ala.

Manuel del Cabral 1948


Share on Google Plus

About El Periodiquito Oriental

Ut wisi enim ad minim veniam, quis nostrud exerci tation ullamcorper suscipit lobortis nisl ut aliquip ex ea commodo consequat. Duis autem vel eum iriure dolor in hendrerit in vulputate velit esse molestie consequat, vel illum dolore eu feugiat nulla facilisis at vero eros et accumsan et iusto odio dignissim qui blandit praesent luptatum zzril delenit augue duis.

0 Comments:

Publicar un comentario

Saludos a todos

Dominicanos en el exterior