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domingo, 2 de junio de 2019

Dijo estar dispuesta a hacerse una prueba de ADN para demostrar que es hija de Balaguer

Ramón Pérez Reyes
Santo Domingo, RD
Rafael Joaquín Balaguer Báez, que ha cobrado notoriedad en estos días por presentarse a este medio de comunicación para decir que es hijo del fenecido líder del Partido Reformista Social Cristiano (PRSC), Joaquín Balaguer, no ha sido el único en hacerlo.
El 8 septiembre del año 2006 acudió al programa “La Vida Misma”, que en ese entonces producía César Medina por Color Visión, la señora Mercedes Antonia de la Altagracia Solís, para decir que es hija de Balaguer, y como tal ha vivido siempre.
La información fue reseñada en primera plana, en la edición del domingo 10 de septiembre por este diario, o sea, dos días después, provocando una ola de reacciones.
Sobre ella hizo referencia en la edición del pasado jueves del Listín, Alexis Joaquín Castillo, otro de los señalados como hijos del expresidente de la República.
El exfiscal del Distrito Nacional aseguró que, además de él, los otros hijos de Balaguer son César Mallén, Mercedes Solís, Rafael Joaquín y Luis Bisonó.
Lo que dijo
Mercedes Solís narró que es hija de la profesora Aura Celeste Solís, nativa de San Juan de la Maguana, pero como otras de las personas que se señalan como hijos de Balaguer, no lleva su apellido, aunque dijo estar dispuesta a hacerse una prueba de ADN para demostrar su origen.

Sus estudios y gastos para manutención fueron pagados por Balaguer, obligación que extendió a sus hijos (dos nietos) hasta el mismo día de su muerte.
Incluso se ocupó de que Mercedita estudiara en el Colegio Santa Teresita, situado en la calle César Nicolás Penson, a pocos metros de la casa de gobierno y le cubrió sus estudios de Inglés y Derecho en el país, y especialidades en España y Canadá.
Realizó estudios de Derecho, que no concluyó, pero se mantuvo al lado del fenecido político, quien siempre la usó en misiones asignadas a gente de su más íntima cercanía.
Relató que en la intimidad le llamada papá y presidente cuando la situación lo ameritaba, pero que sus hijos, Joanna y Jean Carlos, siempre le decían abuelo.
La versión, aseguró, es corroborada por personas que estuvieron en la cercanía de Balaguer como Ramón Pérez Martínez (Macorís), Marino Vinicio (Vincho) Castillo, María Antonieta Bello y Clara de la Cruz, la cocinera durante cuarenta y cuatro años de la familia Balaguer- Ricardo.
Incluso esta última relata que frecuentemente era llevada donde Carmen Celia Ricardo (Doña Celita), la madre de Balaguer, de quien recibía “los mimos de abuela”.
Secreto a voces
Ante una pregunta directa de la conductora del programa, Josefina Navarro ¿Eres hija de Balaguer?, Mercedita lo aseguró y dijo que nunca pensó que esa verdad estaría en dudas.

“Yo tengo una vida, nací y crecí viéndolo, teniendo un contacto directo de padre e hija, y aunque él no me dio su apellido tengo historia con él más profunda que muchos hijos que viven con sus padres”, explicó.
Narró que Balaguer la mandaba a buscar cada día al colegio con su chofer, Saturnino Ramírez, y se quedaba jugando en los jardines del Palacio hasta que el mandatario culminara su extensa jornada de trabajo para poder verse.
Como anécdota, cuenta que jugando con la central telefónica de Palacio pasó una llamada a un teléfono privado del despacho de su padre, por lo que el operador fue llamado a la atención. “Pero yo le conté la verdad. Él me perdonó, pero me dijo: Tú tienes que saber que siempre los ojos van a estar encima de ti y quiero que aprendas a comportarte siempre como una reina, pero nunca trates a los demás como si fueran tus súbditos”, narró, al explicar el comportamiento entre padre e hija.
Dijo que a pesar de su vida discreta en algunos lugares como el colegio y el Palacio Nacional, era un secreto a voces que era hija del escritor y líder político. Muchas veces, agrega, personas le pedían su intervención para solucionar algún problema con Balaguer y lo hacía ignorando en ese entonces las consecuencias.
“Mucha gente decía que yo recibía un trato privilegiado porque yo era la hembra y él era un poco débil con el sexo femenino, ya que tuvo una relación especial con su madre, como conmigo”, dijo.
La revelación
Aunque no los identificó en su entrevista, Solís dejó entrever que hay personas que no desean que se le reconozca como hija de Balaguer y hasta han puesto en dudas su versión.

Esos sectores, dijo, tienen poder político y no les interesa perderlo porque usufructúan el nombre de Balaguer para sus fines. “A mí me duele aparecer ahora, por el daño que ellos trataron de hacerme. El querer tergiversar la verdad de los hechos hacia fuera, yo creía que ellos habían admitido que yo soy la hija de Balaguer, pero no lo hicieron y trataron de echar lodo sobre mi reputación. Yo creo que es el momento de la verdad y es mi verdad y la voy a defender”, argumentó.
Dijo que está dispuesta a utilizar la tecnología moderna para demostrar sus palabras y explicó que se había quedado tranquila durante todo ese tiempo porque para hacer la prueba de ADN habría que desenterrar el cadáver de Balaguer, cosa que considera, que por respeto a su memoria, no se lo merece.
“Nunca pensé que yo tendría que ventilar este caso públicamente. Él fue una persona asombrosa. Lo vi públicamente ayudar a sus enemigos”, proclamó.
Ceguera frustró deseos de leer
El hecho de haber quedado ciego en el período de los 12 años de Gobierno marcó la vida de Balaguer y lo volvió una persona más desconfiada y un poco amargado, considera Mercedita.

Quería viajar.
Para quien se considera hija del doctor Joaquín Balaguer, al quedar ciego, el exmandatario vio frustrados sus planes de viajar por el mundo y leer “ya que no era lo mismo escuchar los libros a través de los labios de otra persona, decía”.

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