Para que te entere, La Catalina, Sabaneta de Yasica y Sosúa tienen hombres de valia


EPO-.SANTO DOMINGO-. REDACCION-.Jesús María Céspedes residía en el poblado de La Catalina, ubicada entre las secciones de Sosúa y Sabaneta de Yasica de Puerto Plata, fue  allí donde libró su primera batalla, demostrando valentía y coraje para las armas, alcanzando  el ascenso de Oficial Rural, también conocido como guardia campestre.

El historiador Rufino Martínez dice : “Cuando quería reunir su gente, movido por alguna circunstancia imprevista, desde su residencia en lo alto de un cerro, en el lugar nombrado La Catalina, tocaba su trompeta metálica, de dos pies de largo; y el agudo y bélico sonido, acrecido por la acústica del suelo montañoso, se oía varios kilómetros a la redonda, a semejanza de la trompa de Rolando. En un instante corría la voz de convocatoria, y entre los adeptos se murmuraba: “señores, Jesús nos llama”. A la deshilada iban llegando por diversos senderos. Las más veces, de la reunión surgía una fiesta, y en medio del jolgorio se daba la consigna, con punto y hora de reunión. Allí acudiría cada cual armado con una de las garabinas que se tenía guardadas. Los mozos con quienes contaba, daban gustosos la vida por complacerle; y en distribución  él los respaldaba con un poco de tolerancia en sus actos de engreimientos; y también les daba prendas en señal de superioridad en el valor” (2).

Junto al caudillo Horacio Vásquez Lajara y otros participaron en la insurrección  de 1902 contra el gobierno encabezado por Juan Isidro Jiménez; Céspedes participando en la plaza  de Puerto Plata. Se convirtió en un fanático del Horacismo en Sosúa, Puerto Plata. Allí fue un verdadero líder, respetado y admirado por sus lugareños.

Posteriormente apoyó al gobierno de Carlos Felipe Morales Languasco en 1903.

El historiador y escritor puertoplateño Rufino Martínez ha dicho sobre él: “Guerrillero, estratégico, criollo, astuto, suspicaz, animoso. Amaba con apasionamiento las faenas agrícolas, a las cuales dedicaba largas horas sin más sustento que una mascada de tabaco, previo el buen trago de café; y el resto de las energías lo consumían el  placer de las mujeres y la mesa de juego, aunque era flaco y espigado como su padre, con quien tuvo mucho parecido” (3).

En Sosúa hizo famosa la guerrilla llamada por él como “La Pringamosa”, que al decir de Rufino Martínez fue “una expresión de semejanza por su calidad, con la hoja así llamada y de efectos corrosivos rozada con la piel” (4).

Fue Gobernador en el Distrito Marítimo de Puerto Plata y fomentó una finca de pasto en Sosúa, Puerto Plata.

En el gobierno de Ramón Cáceres fue Ministro de Guerra y Marina, en 1908.

Participó en 1909 en una fracasada conspiración. Esta fracasó y tuvo que marcharse al exilio.

Tras el asesinato de Cáceres en 1911, permaneció en prisión durante un año.

El connotado biógrafo Rufino Martínez lo describió así: “En la sinuosidad del montañoso suelo de Sosúa, práctico  él como nadie, la guerrilla, admirado y querido, y además pariente de la mayoría de los habitantes, se desarrolló un experto guerrillero, en tanto que el poder de las fuerzas dueñas de Puerto Plata se fue allí gradualmente aniquilando”(5).

Después de haber ocupado en varias ocasiones la Gobernación del Distrito Marítimo de  Puerto Plata, es nombrado en dicha posición en 1913.

El 1 de septiembre de 1913 inició en Puerto Plata una revolución y “se declaró Presidente Provisional y anunció que la provincia de Puerto Plata estaba separada del control del gobierno central. La revolución contó con el apoyo de San Francisco de Macorís, Santiago, Samaná y San Cristóbal” (6).

En 1914 se opuso al Gobierno encabezado por el general José Bordas Valdez.

Céspedes, nunca tuvo ambiciones a cargos públicos. Era dueño en Sosúa, Puerto Plata, de la mayor finca de pasto en toda la comarca.

Tuvo un hermano: Benigno Céspedes y un primo: Gregorio Martínez, que también fueron guerrilleros y revolucionarios.

El general Céspedes siempre se opuso a los gobiernos norteamericanos por su política expansionista.

El general Jesús María Céspedes se retiró a Sosúa, Puerto Plata, y allí murió el 3 de octubre de 1914.

Notas

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