Baja estrepitosa de petróleo se convierte en foco de turbulencia global

LONDRES.- El petróleo se desplomó el viernes a su menor nivel en más de un año y arrastró en su caída a las grandes compañías energéticas, en un clima de nervios por la desaceleración económica y a la espera de las conversaciones por la guerra comercial de Estados Unidos y China, durante la Cumbre del G-20 la semana próxima en Buenos Aires.
Los temores de que la ralentización económica mundial pueda afectar la demanda de petróleo, y la incertidumbre por las conclusiones de una reunión clave en diciembre de los países de la OPEP, que podrían derivar en una sobreoferta de crudo, se combinaron para exasperar a los inversores y tumbar los precios por séptima semana consecutiva.
El crudo Brent, el estándar internacional, perdió un 6,07%, a 58,80 dólares el barril. Durante la sesión tocó su nivel más bajo desde octubre de 2017 a 58,41 dólares. Y el crudo ligero de Estados Unidos perdió 4,21 dólares, un 7,71%, a 50,42 dólares el barril, también su menor nivel desde octubre de 2017.
Los gigantes petroleros Chevron y Exxon bajaron un 3,4% y un 2,7%, respectivamente.
“Toda la semana ha sido muy difícil para los precios del petróleo, que alcanzaron nuevos mínimos en más de un año debido a la preocupación por una sobreabundancia de crudo y a los temores relativos al crecimiento mundial”, señaló Lukman Otunuga, analista de la firma FXTM.
A la espera de conversaciones
Pero el factor más inminente son las conversaciones agendadas entre Donald Trump y el presidente chino Xi Jinping para la semana que viene, donde se espera que aborden la escalada proteccionista fogoneada desde Washington con una onda expansiva en todo el tablero global.
“El petróleo está cayendo en picada, continuando su descenso, y eso parece preocupar mucho a los inversores de que el crecimiento mundial se esté desacelerando”, dijo Jeff Kravetz, director regional de inversiones de la firma US Bank Private Wealth Management.
Un descenso provocado en buena medida por la guerra comercial entre las dos principales potencias económicas, como señaló Phil Flynn, analista de Price Futures Group. “El mercado está contemplando una desaceleración económica, anticipa que las negociaciones comerciales chinas no van a salir bien”, señaló.
Los precios del crudo habían subido en octubre a su nivel más alto en cuatro años, a 85 dólares por barril. En ese momento pesaban los temores a una caída de la oferta por las nuevas sanciones de Estados Unidos a Irán, un gigante del petróleo mundial pero en malos términos con el gobierno de Trump, que revirtió el acercamiento que había logrado su antecesor Barack Obama.
Desde entonces, los precios se desbarrancaron más del 30%, en un nuevo giro de las expectativas que tienen al barril rebotando de arriba abajo en un mar de valores inestables y previsiones imposibles.
Pocas semanas después de la entrada en vigor de las sanciones, que contaron con exenciones para permitir que varios países pudieran seguir importando crudo de Irán, los inversores pasaron a preocuparse en sentido contrario. Ya no temían por la escasez, sino por la sobreabundancia de crudo en el mercado.
Tras las conversaciones de Trump y Xi, en Buenos Aires, las miradas se centrarán en la reunión de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) en Viena, una semana después.
Nadie está seguro de si las monarquías árabes y demás integrantes del poderoso cartel decidirán abrir más la canilla o restringir el flujo para elevar los precios.
Arabia Saudita y otros miembros de la OPEP expresaron recientemente su voluntad de considerar recortes en la producción durante la reunión de Viena. Pero Washington viene presionando cada vez más a Arabia Saudita y a todo el selecto club del petróleo para que no recorten la producción y así favorecer que los precios bajen todavía más.

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